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Ira / Frustración

IRA

FRUSTRACIÓN

Te quiero compartir la historia de la ira y la frustración.

Me contactó un consultante para realizarle una apertura de Registros Akáshicos. Durante la lectura salieron a la luz que tenía muchos problemas digestivos y malestares varios.

Cuando le realicé el escaneo me encontré con el chakra del plexo solar agujereado. Tenía literalmente un agujero en el chakra y las consecuencias que ello le conllevaba.

Pero afinando un poco más me encontré con un hígado inflamadísimo. Eso le sumaba el malestar digestivo en todo los aspectos.

Pero… ¿Por qué estaba tan inflamado? La ira y la frustración eran las causantes.

Había que hacer un trabajo energético importante, puesto que la ira y la frustración se depositan en el hígado. Es su lugar energético preferido. Qué le vamos a hacer…

Solución, trabajar el hígado y por supuesto trabajar esa emoción.

Y es que, indagando algo más profundo en la situación del consultante, me explicó que estaba literalmente enfadado con el mundo, con su vida, con Dios, con el mismísimo quien sé yo. No había duda alguna.

Podríamos decir que el detonante había dado la cara, pero lo mejor estaba por venir.

Trabajar esa ira y frustración. Pero la cuestión es que no estaba muy convencido de querer ponerse manos a la obra. Estaba tan sumamente enfadado que incluso estar en otro estado emocional lo veía inviable.

La vida le había atizado tan fuerte que no había razón alguna por la que estar agradecido a la vida.

Todo es cuestión de actitud. Estaba enrabiado sí, pero físicamente le estaba pasando factura y al ritmo que iba podía desarrollar otras patologías.

Solución… estaba a punto de emerger.

Dimos contexto a todo la situación acontecida. Pusimos nombre a lo que le estaba sucediendo y se llegó a la toma de consciencia. ¡¡Toma ya!! ¿Qué fácil, no?

Pues es realmente fácil cuando estás preparado para aceptar las situaciones que se presentan.

A nadie le gusta sufrir, pero parece que lo llevamos tatuado a fuego que si no es así no puede ser de otra manera. Para nada.

Ahora le habíamos quitado poder a esa ira y frustración, ya no dañaba con la misma intensidad, ya no dolía como al principio.

La lección estaba sobre la mesa, ahora tocaba ponerse manos a la obra.

Le guardo mucho cariño a ese ser tan frágil y tímido que llegaba lleno de incertidumbre y de incredulidad.

Porque la energía no tiene límites, los límites los pones tú.

¿Qué límites te pones tú en la vida?

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